miércoles, abril 5

Convencionalismos


No me gusta fumar, de ninguna forma. Ni cachimbas, ni cigarros, ni pensamientos. No me gusta beber cada vez que puedo, ni las horas de resaca de las que tanto presumen. No me gusta llevar ropas que sirvan de cebo. Sólo uso mi
persona, mi mente. No me gusta la arena de la playa, competir por el moreno más perjudicial. En cambio, adoro nadar en el agua del mar cómo lo hacía tiempo atrás. No me gustan los hombres que controlan, ignorantes, toscos, ajenos a morales y conocimientos. No me gustan los celos. No, los celos no son atractivos. No me gustan las personas posesivas. No me gustan las grandes multitudes, no me gustan las fiestas convencionales. El único baile latino que disfruto es el tango. Ni el reggaetón, ni la bachata, ni nada que subestime a la mujer. No me gustan los libros juveniles, no me gustan las historias inventadas para que chicas jóvenes se enamoren de ideales que no existen. No me gustan las mentiras, la injusticia, el maltrato. No me gustan los toros, ni la caza como deporte, ni las peleas clandestinas de animales. No me gusta las división social según raza o religión. Nos gustan las personas que consideran las películas animadas para niños. No me gustan las personas que no les gusta cantar, que no intentan bailar, que no intentan mirar la vida con los ojos del corazón.

viernes, marzo 24

Y desde que él me cuida, ya no escribo. Con su amor, mi tristeza ha huido asustada; nunca se había encontrado con un oponente. Y siendo feliz, ¿quién puede escribir? La tristeza alimenta el arte, pero el arte no alimenta mi alma. Perdón por todas esas palabras que jamás rozarán el papel.