lunes, junio 19

salvation

Aunque a veces intente no dejarme llevar por las emociones, mi persona fue diseñada y esculpida para ser una bomba de sentimientos. Siempre al borde del abismo, de la extinción. En mi interior, crece periódicamente un precioso jardín de rosas, sólo para ser arrasado por una tormenta fatal en cuestión de segundos. No pretendo ser tal enjambre. No pretendo sentir todo tan profundamente. Pero como dijo van Gogh, las cosas bien hechas son hechas de corazón. Mente y alma de la mano, en una fingida cohesión, aparente coordinación, siendo tan sólo un espejismo difuso de la caótica realidad que reina mi cabeza. El miedo de ver a tus padres envejecer, el estar a solas con tus demonios, mirar al espejo y no reconocer lo que ves, el sufrimiento de sentir pasar los años. Tengo miedo. Me aterra todo esto. Estoy atrapada en la mente de una niña que declinó la oferta de subir al tren de la vida cotidiana. Me sumo en un mundo de pesadillas del que nunca despierto, vivo en un invierno eterno. Me es tan difícil tocar el mundo real por unos segundos, escapar de la jaula construida por mí misma. Allí dentro, me siento y observo cambiar las tonalidades del cielo, el viento que acaricia la hierba, caer las hojas del calendario. Una especie de fénix ahogándose en el océano, un cubo de hielo derritiéndose entre unas cálidas manos. Un tipo de agonía persistente, que se asegura la victoria a pesar de tu gran fortaleza. ¿Cuándo acabará?

1 comentario :

Amor animi arbitrio samitur non ponitur.